MANIFIESTO

Creemos que las múltiples crisis y guerras que enfrentan nuestras sociedades son responsabilidad de los grandes poderes económicos. Ya que no encontramos en ellos ningún esbozo de solución contundente y real, apostamos al actuar desde la vida personal, política, comunitaria y profesional. Las tareas individuales con miras a lo colectivo nos ayudan a dibujar caminos para impulsar los profundos cambios estructurales que nuestras sociedades requieren. Como diseñadorxs, hacemos propia la tarea de dar forma al hábitat humano y queremos hacerlo con responsabilidad, tramar desde el diseño para participar en las revoluciones desde la configuración de la realidad material, tan íntimamente ligada a las transformaciones culturales. Como parte de nuestros propios procesos de aprendizaje, esbozamos los siguientes principios como nuestras guías.

(1) Comprometerse. No son las responsabilidades impuestas por otros las que nos definen, sino las convicciones que abrazamos de manera crítica y honesta. Queremos tener obligaciones, deberes y acuerdos basados en nuestras ideologías y que, además, nos ayuden a seguir solucionando las múltiples inquietudes y preguntas con las que convivimos diariamente.

(2) Reducir. El capitalismo genera políticas y dinámicas sociales, culturales, económicas y ecológicas que no buscan el bienestar de la mayoría sino el beneficio de unos pocos. Tal vez reencontrar las simplezas, repensar nuestras «necesidades» y escarbar en busca nuestras raíces es un buen inicio para reestructurar un sistema asentado en los excesos y en la sed de poseer.

(3) Cuestionar. Recibimos órdenes todo el tiempo y fuimos educadxs para obedecer sin objetar. Ante esta realidad, nos negamos a ceder nuestra voluntad o someter nuestros anhelos bajo el poder de cualquier autoridad. Aunque nacemos inmersos en procesos sociales, históricos, familiares, geográficos, políticos… y heredamos visiones, creencias y valores; decidimos ser autocríticxs, transgredir, cambiar, aprender. Elegir con consciencia.

(4) Comunicar. Los «discursos» no son exclusivos de las palabras, se reproducen también en formas, actitudes y perspectivas; decisiones y acciones. Caminamos por la vida portando y emitiendo mensajes; cada uno de ellos ayuda a favorecer o debilitar aspectos de la realidad. Por ello, tratamos de entender y orientar nuestros propios procesos comunicativos.

(5) Mejorar. Sabemos que queremos ayudar a la conformación de realidades más justas, incluyentes, dignas, diversas y solidarias. Buscamos aportar nuestros aprendizajes, habilidades y energía para que la sociedad avance hacia el bienestar colectivo.

(6) Cooperar. Creemos en la fuerza de la colectividad y en la importancia de diálogos efectivos. Desde la fraternidad, la sinceridad, el amor y el aprendizaje conjunto podemos generar cambios profundos. Preferimos la vinculación y el fortalecimiento mutuo que la competencia y la rivalidad en la que nos intenta sumergir la sociedad de consumo.

(7) Glocalizar. Somos parte de realidades complejas conformadas por individuos, seres, ideas y ambientes interdependientes. En esta etapa de la historia resultan muy visibles las redes globales –de comunicación, transporte, comercio…–. Creemos que hay que entenderlas y aprender de ellas sin perder la perspectiva de que las acciones locales son la esencia del cambio.

(8) Flexibilizar. La diversidad es un aspecto fundamental e intrínseco en las sociedades y en la naturaleza. Ni las diferencias ideológicas ni las capacidades físicas o culturales deberían ser impedimento para coexistir en armonía. Por ello, nuestras acciones pretenden favorecer entornos plurales e incluyentes. Creemos que el entendimiento de las diferencias ayuda a la recuperación de poderes y libertades.

(9) Integrar. Las costumbres, prácticas laborales, dinámicas de consumo y relaciones humanas que sostenemos no deberían contradecirse con nuestros principios. Tratamos de ser congruentes y activxs en todos los aspectos de nuestro actuar porque creemos que una porción de la vida no puede estar desvinculada del resto.

(10) Biomimetizar. Si bien las ciudades materializan la enorme capacidad de los seres humanos de crear, también hacen palpable la falta de visión a largo plazo del modelo de desarrollo y progreso que se impulsa desde la hegemonía. Creemos que no se debe seguir ignorando a la naturaleza sino protegerla, entenderla e inspirarse más en ella.

 

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